Sostener el fuego: trabajar masculinidades en tiempos de manosfera
Cualquiera que trabaje hoy con adolescentes y jóvenes lo ha vivido: empiezas una sesión sobre igualdad y te encuentras brazos cruzados, risas por lo bajo y algún comentario sacado de un vídeo de TikTok del tipo «el feminismo odia a los hombres» o «ahora ya no se puede decir nada». La manosfera, ese entramado de influencers, foros y algoritmos, lleva años hablando a los chicos de su malestar: les da una explicación sencilla de lo que ocurre, un grupo al que pertenecer y alguien a quien echar la culpa. Y eso engancha mucho más de lo que solemos admitir.
De esa preocupación y de la experiencia acumulada estos años interviniendo en clases de primaria y secundaria nace «Construyendo Masculinidades Igualitarias. Manual práctico para trabajar con adolescentes y jóvenes», la guía que vamos a elaborar desde Centrifugados con el apoyo de la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Creemos que muchos chicos se enfrentan solos a preguntas muy grandes sobre quiénes son y qué se espera de ellos y que la manosfera ha sabido ocupar ese lugar de referencia para politizar su malestar en beneficio propio. Recuperar ese espacio pide algo más que rebatir argumentos, hace falta proponerles un camino en el que puedan verse reflejados.

La guía propondrá un itinerario de trabajo para abordar los aspectos más esenciales: el camino, para nosotros, arranca con la socialización. Nos preguntamos con el grupo cómo se aprende a ser hombre, quién lo enseña y qué ocurre con quien se sale del molde. Luego miramos lo que esa forma de ser hombre implica para los propios chicos en términos de costes: desde amistades más superficiales hasta la dificultad para pedir ayuda cuando lo necesitan. Cuando ese malestar ha podido nombrarse, es más fácil hablar de privilegios y reconocer ventajas que ninguno eligió pero que están ahí. A continuación, les acompañamos a reflexionar y hablar sobre cómo toda esta construcción de la masculinidad y del género moldea las relaciones afectivo-sexuales. El último paso es la responsabilidad, tanto individual como colectiva, la capacidad de hacerse cargo de lo recibido y dejar de lado la culpa paralizante.
Claro está que el mejor itinerario se queda en el papel si la persona que facilita no está preparada para lo que pasa en la sala. Por eso dedicaremos una unidad entera, la Unidad 0, a quien acompaña al grupo. En estos temas la tensión aparece pronto y creemos que conviene sostenerla sin taparla con discursos; por muy acertados que sean. Ayuda mucho escuchar las resistencias con curiosidad, porque el chico que hace una intervención provocativa a menudo está hablando de su miedo, de su rabia o de las ganas de que alguien le vea. Y ayuda todavía más haber mirado antes la propia relación con la cultura patriarcal, la propia posición de poder –o rango, si hablemos en términos de Trabajo de Procesos– y los puntos ciegos que cada cual arrastra, la leña que queda por quemar en nuestra mochila. Lo que no hemos trabajado en nosotros acaba apareciendo, sin que nos demos cuenta, frente a las dinámicas del grupo.
En este trabajo nos acompañan dos tradiciones. Del Trabajo de Procesos de Arnold Mindell hemos aprendido a sentarnos en el fuego: a trabajar con el conflicto en vez de esquivarlo, a dejar que se escuchen también las voces que incomodan y a prestar atención al poder que circula entre quienes participan. La mirada restaurativa, por otro lado, nos ha enseñado que la responsabilidad se nutre mejor desde el vínculo que desde el castigo, y que es posible señalar un daño y repararlo sin dejar fuera a quien lo ha causado.
La guía se publicará en otoño de 2026 y se podrá descargar gratis. Aun así, un manual tiene sus límites, y lo que más marca la diferencia es la práctica. Una vez la guía esté publicada, desde Centrifugados organizaremos formaciones basadas en ella para profesorado, profesionales de la educación y de la intervención social, personal técnico de juventud y equipos que trabajan con adolescentes y jóvenes. En ellas probamos las dinámicas y, sobre todo, entrenamos la presencia que hace falta para llevarlas a cabo y ayudar a las generaciones más jóvenes a hacer suyo el deseo de cambio.
